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Más sobre Romeo y Julieta

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LAS PREMISAS TRAS EL MONTAJE DE ROMEO Y JULIETA

Andrea Uball, directora del magíster de arte en la Universidad Católica; Érico Vera de la compañía Teatropan; Felipe Contreras y Silvana Salgueiro, conocidos por sus recientes actuaciones en teleseries y Andrés Rillón, talentoso actor y nieto del queridísmo “Don Pío”, personaje entrañable del “Jappening con Ja”, son parte del variopinto elenco de “Romeo y Julieta” la obra que desde el 21 de agosto protagonizará los “Miércoles de Shakespeare” en el Centro Cultural Matucana 100.

¿De qué se trata esta apuesta por los clásicos?  Hace casi un año que el director de ese centro cultural, Cristóbal Gumucio, planteó a la Compañía Teatropan la idea de conformar un elenco y montar obras clásicas que pese a conservar su impronta, instalarán también una visión contemporánea.

El desafío, nada fácil, fue tomado por la compañía, y tan buenos resultados lograron, que ya este 14 de agosto se preparan para estrenar la puesta en escena con 22 actores en escena,  la que se convierte en la primera coproducción entre Matucana 100 y Teatropan. “Hicimos una audición en la que seleccionamos parte del elenco, y otros, fueron llamados directamente. Lo interesante de este colectivo es que trabajamos como una gran compañía, con gente de todas las escuelas. Hay actores de la Universidad de Chile, la Católica, la  Mayor, UDD, el DUOC, La Mancha, Escuela de Fernando González, Santo Tomás, Playa Ancha; todos entre 19 y 40 años, diversos y que se retroalimentan”, comenta Paulina Casas, directora junto a Jaime Reyes, del montaje y de la Compañía Teatropan.

Un Shakespeare vivo

Las premisas de la dirección son fundamentales para entender porqué no es una versión de la obra de Shakespeare, sino lo que ellos defienden como una “traducción”. Jaime Reyes lo explica así: “No nos interesa la pieza de museo Shakespeare, nos interesa la experiencia teatral viva”.

De ahí entonces que el trabajo de la traducción de la obra sea un factor crucial, responsabilidad que recayó en el poeta, músico y traductor de La Sorbonne, Pablo Fante, un estudioso de la obra del dramaturgo inglés, quien decidió traer el clásico respetando el verso, recuperando guiños del original que se fueron perdiendo con el tiempo –explican los directores- y que aluden al erotismo y al humor; pero logrando eso sí aterrizar el lenguaje para hacerlo resonante con el espectador de hoy, “sin caer en chilenismos”, apuntan. “Pensamos que cada traducción tiene que leerse en su propia época y que cualquier persona que vaya a ver la obra debe entenderla”.

Eso sí, la lectura contemporánea recae tanto en el espectador, como en la intención de sus directores. “No queremos restarle universalidad a Shakespeare, y por eso ésta no es una versión de su texto. La contemporaneidad está dada por el lenguaje actoral”. Por ello, otro elemento clave es el riguroso trabajo corporal hacia la síntesis del movimiento, y en el cual “danzar, actuar y cantar son parte de lo mismo” dice Paulina. Y claro, si Romeo y Julieta es una obra donde la pasión es el leit motiv, se entiende que la teatralidad esté explicitada desde el movimiento y las emociones de los personajes. “En la obra, la violencia está en tensión con el erotismo y el amor; son como tribus urbanas en busca de su identidad. Hay un grupo de jóvenes que hereda una circunstancia que es el odio de las familias, pero parecen no entender muy bien por qué. Romeo y Julieta terminan siendo los corderos sacrificiales de la historia”.

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